Autoexigencia durante el coronavirus

DIARIO DE UNA SEXÓLOGA EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

“MI AMIGA LA AUTOEXIGENCIA”

 Han sido y están siendo tiempos raros pero a la vez sorprendentes. Vamos, como la vida misma, confinadas o no.  Durante estos momentos he pasado por mil y una emociones; estando segura que seguiré transitando por ellas.  Ser autónoma no es fácil y en estos momentos, menos. Pero si de algo me está sirviendo esta experiencia, es para valorar aún más el paso que di hace ya un tiempo. Las herramientas que me ha hecho adquirir este “yo me lo guiso yo me lo como*” y las que me quedan por incluir en mi mochila. Y por qué no, las cosas que me quedan por sacar de ésta.

 Entre ellas: la autoexigencia.

 

 Autoexigencia durante el coronavirusAins, amiga autoexigencia. Me acompañas siempre, engalanada con joyitas como “Debería de…”, “Tienes que…”, “Ya te vale: mira esto, mira lo otro…”

  Incluso, cuando no sales de mi, sales de las personas que quiero y como, una compañera de Mara Psicología & Arte, bien escribió un día, son “Flechas de amor” pero flechas al fin y al cabo.

  Hoy, querida, quiero compartirte y airearte un poco…que no nos vendrá ni tan mal.  Al principio de todo este estado de alarma, llegaste fuerte, vestida de miles de mensajes en las redes sobre cómo llenar nuestras agendas, aprovechar el momento, hacer, hacer, hacer… Y te digo, amiga mía, que te abrí las puertas de par en par.

Pero menos mal que soy y somos cíclicas, para bien y para mal, como todo en esta vida. Y el tiempo, ese que parece (sólo parece) que se ha parado, me volvió a recolocar, mostrándote una vez más desnuda ante mi, frente a frente. Al verte, al verme de golpe, me di cuenta que abrazarte y dejar que entraras de lleno, me sentó mal. No fue, ni es sano para mí. Y paré.

 O al menos lo intenté, dejé de mirar tanto las redes, sabiendo que en la era digital que nos movemos, la visibilidad en ellas es importante, pero no urgente, ni lo más imprescindible. Paré de exigirme estar bien, ser fuerte o poder con todo. Paré de ser un “Juan Palomo”.

  Y retomé el escucharme, el preguntarme, el permitirme…

  Me cuesta, lo reconozco. Me cuesta mucho no darte tanto poder y ser tan crítica y auto exigente conmigo misma. No compararme con los demás, no juzgarme y dejar de creer en mí. Pero lo intento…a veces lo consigo, otras no…pero en ello estoy, que es lo que importa.

  Y volví a escuchar, a preguntar, a permitirme dejar caer, cuidar, ser ayudada…

  Estoy y sigo en ello, amiga mía, en encontrar el equilibrio de nuestra relación. Porque no todo en ti es malo e insano. Tienes esa parte positiva que hace que salte barreras, muchas de ellas inventadas por mí. Haces que siga intentando mejorar y sacar lo mejor de mi misma. Pero como con el dulce, querida, te tengo que poner a raya. Porque si es por ti, te comes la tableta entera y lo sabes. 😉

 Tengo algo a mi favor, maravilloso por cierto, que me ayuda mucho a visibilizarte. Son los/as pacientes a los que acompaño. Cuando te veo en ellos y ellas, pienso: “Pero bueno, ¿otra vez tú?”. Y les digo o intento trasmitir que: la sexualidad se trata de placer y no de exigir, ni del deber, ni de qué se considera “lo normal”, ni menos del tener y menos de comparar…

Es entonces cuando, me paro, respiro y pienso: ¿Y tú? ¿Y YO?

Autoexigencia durante el coronavirus

Es ahí, amiga autoexigencia, cuando te cojo de la mano con cariño y miro tu parte buena, esa en la que no me dejas vender cuentos, esa en la que crees firmemente: Si se lo trasmito a mis pacientes, a mis amigos/as, en la radio, en los medios…es porque en realidad ME LO CREO.

Y entonces: no me exijo, pero sí  ME APLICO lo que cuento.

  Así que, en este proceso, me he puesto manos a la obra con mi espacio individual e intento poner más consciencia aún, en mi yo y en lo que me hace bien: mi pareja, familia, mis amigas, mis hobbies, mis placeres… sin exigencias, saco a mi niña a jugar.

 Y ese jugar, también ha implicado alimentar mi deseo, mi placer, reconocer y redescubrirme.

  Y aquí, de nuevo, quiero dar las gracias a mis pacientes…porque si algo me ha servido este proceso de conexión con las nuevas tecnologías, ha sido la generosidad que han tenido facilitando las cosas. Han compartido conmigo libros eróticos en formato digital, que ya no podía dejar porque yo soy de formato clásico para la lectura; canciones que no conocía que te llevan a lugares muy pero que muy eróticos…

 Gracias, porque habéis hecho que mi espacio individual y en consecuencia de pareja, crezca más.

   También me he puesto con muchas ganas a cuidar mi espacio de pareja, que antes, con la vorágine del día a día y que parecíamos el Ministerio de Cultura, nos costaba tener este espacio en las condiciones que queríamos.

  Así, que, amiga mía, te he escuchado y ese deber, lo he trasformado en PLACER.

 

Autoexigencia durante el coronavirusPlacer por reforzar mi vínculo con la persona elegida para andar en este camino que es la vida, jugar e intentar mantener más que nunca, la llama del deseo y la sexualidad.  Bailar, bailar mucho. Sorprender y dejarme sorprender. Cuidar y dejarme cuidar. Estar con y junto con mi compañero y conmigo misma en calidad.

Porque por muy Sexólogas y Terapeutas de Pareja que seamos, ante todo, somos personas, con nuestras agendas, neuras, miedos, carencias y también herramientas. Que de vez en cuando, parar y mirarnos, analizar cómo está nuestro placer y deseo, cómo estamos cuidando nuestro espacio individual y de pareja y REAJUSTAR, es necesario y sanador.

  Eso sí, viéndote, mirándoME y siendo consciente que en ese ir y venir, amiga autoexigencia, vendrás e irás conmigo. Porque formas parte de mi, de la gente que quiero, de las personas que acompaño y se dejan acompañar.

Y hasta aquí, dejo ya de escribir sobre ti…que te conozco y te creces…que acompañada vas siempre del ego, pero eso ya es otro cantar 😉

Para cualquier duda, ya sabes, en estos tiempos atiendo de manera online, no dudes en contactar conmigo aquí.

¡Todo es empezar, ahora puede ser un gran momento!

Puedes seguirme también en Facebook y/o Instagram.

No Comments

Post A Comment