Deseo sexual. Conoce las claves para recuperarlo y mantenerlo en forma

Es época de deseos: de paz, amor, abundancia… ¿Y de Deseo Sexual?

Aprovechando mi última colaboración para Cuídate Plus, web especializada en salud del Diario Marca, he escrito este artículo donde veremos las claves para mantener nuestros deseo sexual en forma e incluso recuperarlo.

¿Comenzamos?

 

¿Cuál es el mecanismo que desencadena el deseo sexual?

 

deseo sexual

El principal mecanismo para desencadenar el deseo sexual es el estímulo, bien externo o interno: un pensamiento, una caricia, un soplido, una fantasía…y por qué no: el visionado de una película, la lectura de un libro, una conversación…

Hay tantos estímulos como queramos, y dependerá siempre de la persona, el momento, el contexto, etc.

Estos estímulos hacen que nuestro cerebro se active y los interprete como sexuales. A partir de ahí, se desencadenan una serie de respuestas en nuestro cuerpo, que si las seguimos alimentando con excitación y/o estímulos, harán que se aumente nuestro deseo sexual.

 

apetito sexual

¿Hay factores que pueden hacer que se tenga un deseo sexual más o menos activo?

 

Que nuestro deseo sexual esté inhibido o activo, depende de muchos factores:

  • Nuestras creencias y experiencias previas: Podemos haber vinculado el deseo a una emoción desagradable o incluso dolorosa por una situación vivida. O también, inhibimos el deseo porque nos han trasmitido que tenerlo es malo, pecaminoso o negativo.

A alguien le suena eso de que si piensas en esas cosas ¿eres una guarra? O esa idea de que si tienes deseo durante la menstruación o es imposible o es una asquerosidad…pues os diré que muchas mujeres, calman sus dolores menstruales con una buena masturbación.

  • La situación o el contexto: Si consideramos que es adecuado o no, en ese momento concreto. Si lo percibimos como seguro o no…

Por ejemplo, en el momento actual de pandemia, salir a ligar es bastante arriesgado, lo que puede hacer que mi deseo sexual se vea mermado o de manera consciente lo apacigüe.

  • El “objeto” de deseo: si sabes cuál es, si este es real o sin embargo es inalcanzable, si es sano y consentido para nosotros/as y/o para la persona con la que queremos ponerlo en práctica…

Por ejemplo: deseo muchísimo practicar alguna técnica sexual, pero sé que a mi pareja no le agradaría y explícitamente me ha dicho que no quiere; por lo que ese deseo lo puedo dejar para mi fantasía y mi auto-placer y/o simplemente reprimirlo.

Lo importante es saber que somos nosotros/as los que podemos gestionar nuestro deseo: cuidándolo, alimentándolo o, simplemente, eliminándolo.

 

falta de deseo sexual

 ¿El deseo es imprescindible para una vida sexual satisfactoria?

 

Sí, de por sí, es una de las fases necesarias para la respuesta sexual humana. El deseo nos lleva a la excitación y viceversa, es decir, puedo comenzar a excitarme y de ahí llegar al deseo.

Toda esta serie de estímulos que el cerebro reconoce como sexuales, desencadenarán unas respuestas en nuestro cuerpo. Si son positivas y así lo queremos, las seguiremos alimentado, llevándonos a una resolución satisfactoria de esta acción, es decir, teniendo un acto sexual individual o acompañado satisfactorio.

Es importante aprender a cumplir nuestros deseos y no sólo los de los demás. Siempre que estos sean realistas, consentidos y respetuosos con la persona que queremos ponerlos en práctica o nosotros/as mismos/as. Que haya un equilibrio es fundamental. Si esto no se da, lo que me estoy es saltando, no respetando y no por lo tanto, no satisfaciendo mi deseo. Esta situación repetida en el tiempo, puede llevar a que mi relación sexual se vuelva displacentera y comience incluso a evitarla.

 

¿El deseo sexual hay que “trabajarlo”?

 

Algo que pensamos de manera errónea es que el deseo sexual “aparece”, nos sale de manera natural y espontánea, se tiene o no se tiene. Al principio de conocernos es natural que así sea: las ganas de estar con el otro/a, de descubrirnos y por lo tanto de intimar, forman parte de un proceso natural. Pero luego, como todo lo importante en la vida: el amor, la amistad, los vínculos… Hay que atenderlo y promoverlo.

Es importante romper con ese mito del que el deseo sexual cae del cielo. El deseo sexual no es algo primario, es decir, hay que buscarlo, fomentarlo y cuidarlo.

El deseo sexual, como la sexualidad, tiene tres miradas INSEPARABLES que son la BIO- PSICO- SOCIAL. Veamos cómo estos tres ámbitos pueden afectar nuestro deseo sexual:

     ♦ La parte BIOLÓGICA: La testosterona es la hormona básica para el deseo sexual, la “gasolina” del deseo. Algunos tratamientos o procesos, como pueden ser los oncológicos, hacen que nuestros niveles de testosterona estén descompensados, produciendo así una alteración en nuestro deseo. Es importante tenerlo en cuenta y consultarlo, si lo valoramos necesario, con nuestro profesional de la salud.

♦ La parte PSICOLÓGICA o EMOCIONAL: Nuestro deseo, lo que deseamos y cómo lo deseamos, está muy vinculado a  nuestra historia personal y de aprendizaje. Las experiencias vividas las hemos podido vincular a algo positivo, o por el contrario, a algo totalmente displacentero o incluso doloroso. Si nos damos cuenta de qué tal vez esto es lo que nos está sucediendo, es importante que acudamos a una profesional de la sexología para poder trabajar esas experiencias, mitos, o falsas creencias. Volver a conectar tu deseo con estímulos positivos, que te permitan disfrutar de él, sin sentimientos negativos o de culpa, es importante para comenzar así, a disfrutar de una sexualidad plena.

♦ La parte SOCIAL: No podemos desvincular el peso que tiene nuestro deseo sexual a lo que nos haya marcado la sociedad o nuestro sistema familiar. Por ejemplo: Si me he criado en una sociedad en la que me dice que el que tiene derecho al deseo sexual es el hombre y la mujer que tiene deseo es “mala”, tenderé a bloquear mi deseo. Si me “venden” que a una edad determinada mi deseo sexual va a desaparecer, como en la menopausia, probablemente me conforme y me resigne a esa idea impuesta. Una educación sexual es importante para poder romper con estos mitos y falsas creencias y ser dueños y dueñas de nuestro placer.

 

Por lo tanto, tendiendo en cuanto estos tres factores inseparables, podemos confirmar que el deseo sexual se aprende a tener y mantener, por lo que es importante que sepamos que cada uno/a de nosotros/as somos responsables de nuestro deseo sexual.

 

 ¿Qué fórmulas se pueden trabajar en terapia de pareja para aumentar el deseo?

 

Cuando llega una pareja para que la asesoremos lo primero que tenemos que hacer, es un buen análisis de lo que está pasando. La falta de deseo, como hemos hablado antes, puede estar motivada por muchos factores y por lo tanto no hay fórmulas mágicas y universales. Cada caso es único/a, al igual que las personas que componen dicha relación.

Pero sí podemos dejar algunas claves para reavivar nuestro deseo sexual de manera individual o en pareja.

♥ Lo primero es lo primero: conocernos. Es importante saber qué me gusta, cuándo, dónde, cómo…

Si no me conozco, ni sé cómo funciona mi cuerpo, puede que no esté disfrutando de mi sexualidad y por lo tanto se me quiten las ganas de compartirla con mi pareja. Por eso es importante tomar las riendas en este aspecto y responsabilizarme de MI sexualidad.

 

♥ A partir de ahí, es fundamental la comunicación. Por mucho que yo me conozca, sepa qué y cómo me gusta, etc. Si no soy capaz de trasmitirlo y comunicarlo  a mi pareja, no sirve de nada.

No es una cuestión de interrumpir el momento y romper el ambiente soltando un monólogo, pero sí podemos aprender a hacerlo de una manera respetuosa e incluso insinuante. Ni si quiera se tiene que hacer a viva voz, podemos dirigirle con cariño, enseñarle, practicar en su cuerpo…

♥ Algo que nunca me canso de decir: pensar en sexo. Volver a mandarle a nuestro cerebro esos estímulos necesarios para que éste quiera más. Así que como este artículo va de deseo:

¿Qué te parece ponerte cómoda en el sofá, con una manta y tu bebida calienta preferida…y darte al placer de leerte esa novela erótica que tenías pendiente? ¿O verte esa peli subidita de tono?

Salir de la rutina: el sexo no es sólo coito ni genitales. Basta ya del “Sota, caballo y rey”. No me cansaré de repetirlo: el sexo es todo aquello que nos da placer con unas gotitas de erótica.

Así que rompe con la monotonía: sorprende y déjate sorprender, es clave. Como cuando os conocisteis, porque si te das cuenta: ninguno de los/as dos sois los mismos/as ahora.

Atrévete a salir de tu zona de confort: deja a un lado los genitales y descubre el resto del cuerpo. Estimula los 5 sentidos: gusto, olfato, vista, tacto y oído.

¿Qué tal eso de preparar un desayuno diferente: combinando dulce y salado? ¿Y si mientras lo haces, dejas entrever tu ropa interior insinuante?

¿Qué tal probar una espuma crocante para dar una masaje? Es como sentir petazetas sobre tu cuerpo y el olor es único y el sonido estimulante…

 

Si poner todas estas claves te cuesta… Te diré que tengo una gran noticia para ti:

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Todo es empezar, probar, descubrir y experimentar. ¿Te animas?

Te deseo un inicio de año de mucho PLACER Y SEXUALIDAD

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